Estructuras de acero ingresarían al país sin cumplir la norma NCh203, que regula la idoneidad del material.

Según el último informe anual del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, durante 2019 se registraron 7.733 movimientos telúricos, de los cuales 313 fueron reportados como percibidos por el Centro de Alerta Temprana (CAT) de Onemi. A la luz de esta intensa actividad, una construcción segura y de calidad es un imperativo, más si consideramos la alta exigencia de normas antisísmicas que tenemos en Chile, país que ha sufrido los peores terremotos de la historia del mundo.

Foto: Metalurgica Arrigoni

En este contexto, en Chile una serie de normativas de diseño y construcción antisísmica, las cuales han sido modificadas y actualizadas a partir de las experiencias recogidas en los distintos eventos telúricos ocurridos a la fecha. El último trámite regulatorio se realizó posterior al terremoto vivido en la zona centro sur del país, el 27 de febrero de 2010, solicitando una mayor exigencia de calidad a las construcciones y materiales.

Una de las normas regulatorias es la NCh203, elemento que establece los requisitos que debe cumplir el acero que se usará en estructuras, tales como edificios de oficinas, residenciales, centros comerciales, instalaciones industriales, hospitales, etc. Por lo tanto, quien  construya utilizando este material en el país, debe acogerse a lo que exige la ley por la seguridad de todas las personas que harán uso de las instalaciones. En este mismo sentido opera también la norma NCh 428, actualizada en 2017 y oficializada en 2018 que establece requerimientos para fabricación, montaje y control de calidad, abordando aspectos como especificaciones de productos y el detalle de tolerancias de aceptación y rechazo, entre otros.

Dante Arrigoni, gerente general de Arrigoni Metalúrgica, empresa que hace 65 años elabora estructuras en acero estructural, explica que dicho material ha tenido un excelente desempeño durante los últimos eventos sísmicos en territorio nacional. “Una de las ventajas del acero es que tiene una elevada relación resistencia v/s peso, lo cual, si consideramos que los esfuerzos sísmicos son proporcionales al peso de las estructuras, genera que los esfuerzos sean considerablemente menores comparado con otros sistemas estructurales. Además, el acero posee alta ductilidad lo cual le permite deformarse, sin colapsar, y disipar energía durante los terremotos”.

Sin embargo, desde su rol de experto y también como vocero del gremio, Dante Arrigoni, advierte con preocupación que en gran medida las normas no se está cumpliendo de manera pareja, exigiendo así mejoras en la fiscalización aduanera. “Según el Instituto Chileno del Acero, a Chile ingresan cerca de 100 mil toneladas anuales de estructuras de acero importado de calidad deficiente y sin la certificación exigida por la Ley Chilena. Es algo que venimos haciendo presente a las autoridades competentes hace más de un año y no puede seguir pasando. Hoy no se supervisa el cumplimiento de los atributos contendidos en la exigente normativa chilena. Si estas condiciones no se cumplen, arquitectos, ingenieros, revisores, inspectores, y todos los profesionales involucrados, no pueden testear -mediante las certificaciones de calidad existentes- el desempeño del acero estructural. Y esto puede ser muy grave si pensamos que estamos en el país con mayor actividad sísmica del planeta”, señala el gerente general de Arrigoni Metalúrgica.