Estamos a las puertas de recibir un nuevo año, dejando atrás un 2020 que instaló un escenario muy diferente a cualquier otro que hubiésemos imaginado, de insospechados cambios que trajo consigo la llegada del Covid-19, pandemia que afectó de forma transversal la manera de relacionarnos entre nosotros y también con nuestro medio ambiente.

Frente a la adversidad marcada por la incertidumbre, resulta reconfortante poder decir hoy que, a lo largo de este período, hubo miles de personas -ya sea de forma individual, a través de organizaciones o instituciones- que se mostraron atentas a buscar caminos para conservar nuestro patrimonio natural, por medio de diversas instancias telemáticas de educación ambiental, postulación a proyectos para conservación de ecosistemas, iniciativas para implementar mejoras en gestión de residuos e innumerables acciones más.

Lo anterior es tremendamente relevante, toda vez que demuestra cómo aspectos valóricos como la responsabilidad y conciencia a nivel individual, conducen a acciones que derivan en un positivo impacto para el planeta cuando actuamos en colectivo, lo que nos invita a cada uno de nosotros a ver la manera en cómo, desde nuestro espacio, podemos aportar a producir un cambio, y avanzar hacia un mundo más sustentable.

Se trata de actuar desde lo simple, como la separación de residuos en el hogar, la reducción de emisiones contaminantes, el uso del compostaje, la reutilización y el reciclaje, y un sinfín de ideas más que, día a día, nos ayudan a crear nuevos hábitos y una cultura diferente, pensando siempre en cómo dejamos un mejor lugar para las futuras generaciones.

En 2020 el mundo cambió, pero no se detuvo, y bien lo saben quiénes tuvieron el coraje de avanzar en los diferentes ámbitos –especialmente en el medioambiental- afrontando el año con un pensamiento distinto, dado por un contexto que nos llevó a redireccionar la mirada hacia nuevas soluciones para un objetivo que es y será inalterable en el tiempo; conservar nuestro planeta.

En definitiva, con las lecciones aprendidas, sumado a la experiencia acumulada en los últimos meses, vemos con esperanza la llegada del 2021, sabiendo que juntos -con la voluntad, compromiso y acción necesaria- seremos capaces de abordar los múltiples

desafíos ambientales que se presenten para nuestra región y nuestro planeta en el año entrante.