El ataque a teléfonos celulares se ha convertido en una plaga adicional a la actual pandemia. En el último mes se detectó un aumento del 83% en este tipo de estafa en Chile.

La Policía de Investigaciones, Carabineros de Chile y empresas de seguridad informática dieron la alarma: la delincuencia organizada se ha aprovechado del brote de Covid-19 para atacar de formas cada vez más sofisticadas. La adopción del trabajo remoto y el deseo de información respecto a la crisis sanitaria gatillaron un aumento en la vulnerabilidad de equipamientos de empresas y de particulares.

Los correos electrónicos de suplantación de identidad están entre las acciones más comunes. Se envían mensajes a millones de personas con adjuntos de Word sobre temas de salud que activan programas maliciosos (Emotet o Trickbot) o comunicaciones que llevan a las víctimas hasta copias falsas de la web.

Los delincuentes cibernéticos utilizan imitaciones de portales oficiales sobre la crisis sanitaria, bancos y otras instituciones. En todos, la estrategia es similar: incitar a los destinatarios a visitar una web falsa que recopila credenciales, contraseñas e incluso información financiera de usuarios desprevenidos.

Pero el ataque a teléfonos celulares se ha convertido en una verdadera plaga adicional a la actual pandemia. Según una importante compañía de ciberseguridad, en el último mes se detectó un aumento del 83% en este tipo de estafa en Chile.

El crecimiento está directamente relacionado con los numerosos mensajes maliciosos que circulan en programas de mensajería, aprovechando el interés del público sobre la pandemia. Estos mensajes hacen que la víctima descargue aplicaciones legítimas (que se pagan a través de programas de afiliación) o sencillamente capturan los datos personales del usuario del teléfono para usarlos en otros ataques.

Los cibercriminales se han sofisticado, y envían mensajes muy convincentes. En el mismo día que el gobierno anuncia alguna ayuda económica de emergencia, aparecen mensajes maliciosos en las apps de mensajería y en las redes sociales. El asunto es grave, y puede implicar en considerables daños financieros a personas. El robo de identidad puede poner en riesgo toda la infraestructura de una empresa.

En estos tiempos de propagación de virus, es recomendable extremar las precauciones. Siempre sospechar de los enlaces recibidos por correo electrónico, SMS o mensajería de RR.SS. No entregar información de ningún tipo. También en el mundo digital, más vale prevenir que curar.