Por Arelly Alvarez Cárdenas. Nutricionista Dietista.

En estos tiempos, en donde la amenaza del COVID-19 se hace patente y con la proximidad del invierno, nuestro cuerpo y organismo tienden a afrontar diversos escenarios, como son: bajas temperaturas, mala alimentación, falta de sueño, aumento del estrés, cambios de horarios, etc. Es por esto, que es importante fortalecer nuestro sistema inmune, el cual nos ayuda a evitar que virus, bacterias o infecciones nos ataquen.

Una de las bases para lograr tener nuestro sistema inmune en buenas condiciones, es una correcta alimentación, que aporte energía, alimentos frescos, como también algún tipo de actividad física, tener un buen descanso que lleve a dormir las horas adecuadas y por último tener un “control” del estrés.

En base a la alimentación se describen los siguientes alimentos que ayudan a fortalecer el sistema inmune:

– Vitaminas hidrosolubles (vitaminas del complejo B y C) nos ayuda a regular la respuesta inmune de nuestro organismo ante diversos ataques externos (medio ambiente).

– Vitaminas Liposolubles (vitamina A, D, E y K): ayudan a la correcta diferenciación de tejido epitelial o estimulan la producción de células indispensables para el óptimo funcionamiento del sistema inmune.

– Minerales como cobre, selenio, zinc y hierro tienen directa relación en la proliferación de diferentes tipos de anticuerpos y en conjunto con las vitaminas potencia un adecuado mantenimiento y desarrollo del sistema inmune.

– Ácido grasos Omega 3 son importantes ya que fortalecen el sistema inmune y protegen la salud cardiovascular, visual y cerebral.

También se aconseja lo siguiente:

1. Consumir alimentos ricos en vitamina A (zanahoria, zapallo, papaya, etc).

2. Alimentos ricos en vitamina C: cítricos (naranjas, mandarinas, arándanos, etc), brócoli, kiwis, pimientos, etc.

3. Agregar a la dieta hierbas naturales y especias (ajo, cebolla, orégano, cúrcuma).

4. El zinc ayuda para nuestras defensas y lo podemos encontrar en las semillas de calabazas, frutos secos, etc.

5. Consumir alimentos ricos en fibra, ya que intervienen en la función del sistema inmune, promoviendo el crecimiento de la flora bacteriana.

6. Ingerir alimentos con probióticos (yogurt), ya que tiene diversos efectos beneficiosos sobre el sistema inmune.

7. Evitar el consumo de alcohol, azúcar y comidas procesadas (frituras, comida rápida, etc).