A poco más de un mes del estallido social en Chile, la situación en el país sudamericano continúa sacudiendo a la economía en todos los niveles, desplomando el consumo y afectando directamente a la industria del comercio y su red laboral.

A pesar de que el sector sigue desplegando todos sus esfuerzos para mantener activas las cadenas de distribución y de pagos en medio de un escenario extremadamente complejo, la violencia desmesurada y el crimen organizado han afectado severamente su desempeño a lo largo de todo el país. Es importante destacar que el comercio representa el 19 % de la fuerza laboral en el país sudamericano.

Según detalla un comunicado de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), tras una consulta con empresas del sector minorista, el 46 % confirma haber sufrido daños directos y un 100 % ha enfrentado costos por menores ventas. Por su parte, un estudio realizado por el Ministerio de Economía de Chile señala que más de 6000 pymes han reportado robos, saqueos o el incendio de sus comercios.

Al tiempo que las pequeñas y medianas empresas han visto comprometido su negocio y operación, las ventas al por menor cayeron un 10 % anual desde el 18 de octubre, fecha del inicio de las movilizaciones, esto de acuerdo a la empresa financiera chilena Transbank.

El último boletín informativo de la CCS adelanta que el cierre obligado de tiendas y el cambio de hábitos de consumo de los chilenos provocados por la incertidumbre han afectado particularmente a la categoría de moda. De acuerdo a la entidad, el 90 % de los consumidores declaró haber dejado de comprar vestuario y calzado, mientras que un 83 % dejó de comprar accesorios y regalos.

Sumado a ello, el flujo de clientes a las tiendas acumula una caída del 33 % desde el 19 de octubre, siendo los locales del centro de Santiago los más perjudicados con una contracción del 46 % frente a las mismas fechas de 2018.

Sobre la fuerza laboral de la industria del comercio, Manuel Melero, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile (CNC), ha explicado a los medios locales que si la crisis viera su fin en los próximos días, los empleos asalariados del sector podrían caer entre un 10 % y 15 % en el tercer trimestre del año, lo que se traduce en la perdida de hasta 100 000 empleos. Por otro lado, si la situación continúa tambaleándose, la bajada alcanzaría hasta un 20 % para el inicio de 2020.

En cuanto a las estimaciones de crecimiento de la economía proyectadas por la CCS, estas se encuentran prácticamente en cero. Mientras que el PIB se encuentra en riesgo de caer por debajo del 2 % al cierre del ejercicio 2019.