Fuente: AFP.

  • El 1% más rico de la población mundial emite el doble de gases de efecto invernadero que la mitad más pobre del planeta, según un informe de Oxfam, que pide «justicia social y climática» en los paquetes de estímulo pospandemia.

La oenegé analizó el período 1990-2015, 25 años durante los cuales las emisiones globales de CO2, responsables del calentamiento de un planeta en el que la temperatura ya ha subido 1°C desde la era preindustrial, han aumentado casi un 60%.

Según su análisis, «el 1% más rico de la población (alrededor de 63 millones de personas) fue responsable del 15% de las emisiones acumuladas», es decir «el doble que la mitad más pobre de la población mundial».

Y el 10% más rico de la población mundial (alrededor de 630 millones de personas) fue responsable del 52% de las emisiones acumuladas de CO2.

«En los últimos 20 a 30 años, la crisis climática ha empeorado y el limitado presupuesto global del carbono se ha dilapidado para intensificar el consumo de una población rica, no para sacar a la gente de la pobreza», denuncia Oxfam.

Y los grupos que «más sufren esta injusticia son los menos responsables de la crisis climática»: los más pobres y las generaciones futuras, prosigue la oenegé, que insta a los gobiernos de todo el mundo a rectificar la situación colocando la justicia social y la lucha contra el clima en el centro de los planes de reactivación económica para después de la pandemia del nuevo coronavirus.

«Está claro que el modelo de crecimiento económico muy desigual y emisor de carbono de los últimos 20 a 30 años no ha beneficiado a la mitad más pobre de la humanidad», declaró a la AFP Tim Gore, experto de la oenegé.

«Es una dicotomía falaz sugerir que tenemos que elegir entre el crecimiento económico y el clima», agregó.

«La pandemia de covid-19 sacó a relucir inevitablemente la necesidad de reconstruir mejor y encarrilar la economía mundial por un camino más justo, más sostenible y más resiliente», reaccionó en el informe el exsecretario general de la ONU Ban Ki-moon.

«Este compromiso colectivo debe tener como prioridad reducir las emisiones de CO2 de la franja más rica de la sociedad, que contamina de forma desproporcionada», añade.