En esta pandemia son muchos los actores anónimos que han debido redoblar los esfuerzos por salvar vidas, entre ese valioso anonimato están quienes laboran en la unidad de esterilización del Hospital Regional de Antofagasta.

Katherine Ruiz, enfermera supervisora de la unidad de esterilización del citado recinto, explica que en este lugar procesan todo el material proveniente de los servicios clínicos y los pabellones quirúrgicos, promedio de 500 artículos diarios. Esta carga de trabajo consideraba, junto a la demanda normal de las áreas clínicas y de pabellones, la existencia de 18 camas críticas. Hoy, producto de la pandemia, el recinto médico debió implementar casi un centenar de estas camas críticas.

“Ahora en pandemia no hemos sacado la estadística, pero fácilmente podríamos hablar de un 200% en el aumento del trabajo”. “Cada vez que abren una cama crítica, aumenta la cantidad de material que llega a la central”, explica Ruiz.

Foto: cedida.

La profesional comenta que las centrales de esterilización son consideradas, en general, como el corazón del hospital porque dan vida a cada una de las atenciones sanitarias. “Si hay alguna alteración en nuestros procesos puede ocurrir una infección intrahospitalaria que puede incluso provocar la muerte del paciente, así de crítico es nuestro proceso, que debe ser metódico y riguroso”, resalta.

Volviendo al significativo aumentó en el trabajo de la unidad, Katherine Ruiz, explica que es complicado realizar más contrataciones por ser un trabajo muy minucioso. “Se requiere un proceso de instrucción riguroso que en el mejor de los casos requiere 3 meses para estar capacitado en lo básico”, comenta.

Foto: cedida.

“No hay institutos o entes de educación que preparen en esta área, por lo que la gente que llega aquí hay que enseñarles desde cero”. “Hemos tenido que pedir ayuda a otras unidades como odontología porque ellos conocen más sobre este tema”, detalló.