Hoy 25 de Noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer para denunciar cómo esta se ejerce sobre las mujeres en todo el mundo y reclamar políticas que logren la equidad de derechos en todos los países para su erradicación.

En nuestro País, solo desde 1991 la violencia es reconocida y abordada como un problema público. El Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) es la Institución llamada en Chile a abordar el problema de la violencia que vive la mujer en la familia como un «problema social y público multicausal, cuya raíz se encuentra básicamente en la persistencia de patrones culturales y que, por tanto, debe ser asumido por toda la sociedad»[1]

Según la encuesta Casen del año 2017, en Chile se registraron 490 mil casos de violencia intrafamiliar de distinta índole y además, algunos datos presentados por el Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) muestran que el conocimiento que poseemos de las particularidades de la relación entre de la VIF y la salud mental en Chile es limitado. 

A raíz de la pandemia han surgido nuevos datos e informes en diferentes países de Latinoamérica  que presentan quienes están en primera línea y revelan que se ha intensificado todo tipo de violencia contra las mujeres y las niñas, sobre todo, la violencia en el hogar durante el tiempo de cuarentena total.[2]

Con los antecedentes que se nos presentan, se hace necesario erradicar la violencia no solo a la mujer, sino a todo ser humano y esto se puede realizar desde las escuelas en el área de orientación o asignatura afín, con un programa de formación integral que potencie el respeto hacia los demás, la importancia y rol que cumplimos todos en la sociedad, donde podamos formar ciudadanos más tolerantes y responsables que contribuyan a una sociedad más justa y empoderada de sus convicciones, entendiendo el concepto de justicia como el  respeto y promoción de la equidad.  Es de real importancia que los profesionales del sistema educativo  a cargo de la creación de planes y programas de estudio consideren esta iniciativa, que si bien es cierto, muchos establecimientos lo ejecutan desde su misión como Colegio, pero en lo ideal es que la formación integral se realice de forma permanente en todos los establecimientos educacional de Chile y que además se ejecute de forma correcta, así tendríamos resultados que llevan a proponer la necesidad de una perspectiva integral de prevención de la violencia, basada en la construcción de la igualdad y el respeto a los derechos humanos, dentro de la cual enseñar a rechazar el sexismo y el acoso.


[1] Referencia Revista “Scielo”

[2] Referencia “ONU MUJERES»