• Fernanda es un milagro que contradice todas las estadísticas.
  • Nació con Sindrome de Edwards o trisonomía 18.
  • Sólo el 5% de quienes nacen con esta condición sobreviven el año de vida y apenas hay registros de personas con este trastorno que lleguen a los 5 años de edad.
  • Fernanda tiene 23 años.

Una de las manifestaciones de este síndrome es la pequeña cavidad bucal de los afectados, con frecuentes riesgos de infección. Es por ello que dos odontólogos del Hospital Regional de Antofagasta llegaron hasta su hogar.

Para Fernanda ellos no son desconocidos, durante años la han atendido en el recinto médico.
Cuando uno de ellos, el cirujano dentista, Carlos Humeres, se agacha ante ella y le comienza a mostrar un especulo dental, ella sonríe y acerca su cabeza al instrumento. Ella no puede hablar, pero así manifiesta que sabe a lo que vienen.

Foto:cedida.

Esta es una de las tantas vivencias que por estos días tienen los profesionales de la unidad dental del Hospital Regional de Antofagasta.

Cuando comenzó la pandemia de covid19 en la ciudad las atenciones dentales en el recinto quedaron suspendidas. Como unidad debieron adaptarse rápidamente para volver a atender pacientes, primero con las urgencias que siguen llegando al recinto y luego con visitas a domicilio para continuar tratamientos o resolver interconsultas.

“Para nosotros fue algo bastante difícil porque la atención electiva de pacientes se vio en un momento totalmente suspendida”. “Tuvimos que adaptarnos en un tiempo muy corto para volver a atender a pacientes, sobre todo, en un comienzo, por urgencias” recuerda Carlos Humeres.

FERNANDA :

El caso de Fernanda corresponde a pacientes frecuentes, que deben recibir atención dental con periodicidad. “Ha pasado por pabellón, ha tenido limpiezas, lamentablemente por su condición ella tiene muy bajas las defensas, eso hace que tenga innumerables infecciones y por eso hemos pasado muchas veces en el hospital con controles”, comenta Patricia Gutierrez, mamá de la paciente.

“Lamentablemente llegó la pandemia y no podemos concurrir. Teníamos un control de su última operación. Todo se paró, todo se detuvo, sobre todo con este tipo de niñitos que son de más riesgos, son niños especiales, entonces las medidas deben ser más estrictas”, agrega.

Por lo mismo, dice, la visita de los médicos a su domicilio resultó ser una verdadera bendición. “Me he sentido atrapada aquí sin poder buscar ayuda, de e verdad que esto me emociona mucho”, asegura.