CA. Alberto Soto Valenzuela. Comandante en Jefe Cuarta Zona Naval.





A contar de marzo del 2020, el país ha visto alterada su vida para adaptarse a los desafíos de la pandemia generada por el Covid19. Múltiples actividades fueron  reducidas o suspendidas en atención a la necesidad de regular el avance del virus y lograr, de esta forma, que nuestro sistema de salud no colapse. Centros comerciales, academias, cines, ferias, restaurantes, pubs y casi todo lugar de concentración de gente cerraron sus puertas. Calles vacías, ciudades virtualmente detenidas y un antinatural distanciamiento social se ha vuelto una indeseada norma para la mayoría de los afectivos habitantes de Chile.

En el sombrío contexto descrito, la actividad marítima nacional constituye una real fuente de optimismo e ilusión. En efecto, basta con mirar hacia el océano para darse cuenta que los buques mercantes siguen zarpando y recalando; los puertos siguen en faenas; los pescadores artesanales e industriales continúan haciéndose a la mar, y aquellos que vivimos ligados al océano, hemos dimensionado, una vez más, que no podemos darnos el lujo de bajar los brazos. El mar y la actividad marítima continúan pujantes, porque nuestro país requiere de estos para subsistir.

Recordemos que más del 90% por ciento de toda la carga que entra y sale del país, y que permite que Chile sobreviva, lo hace a través de nuestro océano. Por tanto, la actividad marítima no admite una cuarentena. El país necesita, como el ser humano el aire que respira, de las importaciones, exportaciones y alimentos que salen y entran por mar provenientes de todas partes el mundo, como de nuestra Zona Económica Exclusiva.

Para la Marina, es un profundo orgullo y honor tener la misión permanente de proteger esta “cadena de actividades marítimas”. Una cadena en la que cada eslabón es importante, y que debe ser custodiada, para asegurar el bienestar de nuestro país. Chile depende de las capacidades de su Armada para asegurar lo anterior. Su personal está comprometido con el servicio al país y sus medios son operados diariamente para asegurar que, todo lo que debe ocurrir en el mar o costas, ocurra; lo indeseable, sea fiscalizado e impedido, y las necesidades específicas de nuestros ciudadanos sean satisfechas.

En este Mes del Mar del año 2020, cuando conmemoramos 141 años de las gestas heroicas de Iquique y Punta Gruesa, la Armada de Chile agradece muy sentidamente a todos aquellos chilenos y chilenas que permiten que nuestro país siga en marcha durante esta plaga; viviendo a través de su océano; personas que hoy, al igual que los héroes navales que pelearon y murieron en estas gloriosas aguas nortinas, constituyen una verdadera fuente de inspiración para la sociedad.

El mundo enfrenta tiempos difíciles y desafiantes; sin embargo, los habitantes de este hermoso país podemos contemplar nuestro océano con emoción y esperanza, porque este fue, es y seguirá siendo fuente de vida para Chile. El compromiso perenne de la Armada con todos los habitantes de este país, es seguir trabajando incansablemente para asegurar que así sea, en cualquier parte que en que los intereses del país así lo demanden.