Especialistas aseguran que se les debe apoyar emocionalmente para evitar que no caigan en estrés.

“Las vacaciones son para ir de campamento, la playa y conocer nuevos lugares. Ahora, por el coronavirus, no se puede ir a ningún lado y mis amigos no pueden venir… no son vacaciones, estoy aburrida”.

El concepto de vacaciones de invierno, ocupado por el Gobierno para ordenar el calendario escolar y así salvar el año académico afectado por la pandemia, no es aceptado por los niños y tampoco por el Colegio de Profesores ni por psicólogos ni psicopedagogos que advierten que los menores se estresan al igual que los adultos y que, por lo tanto, llamarle vacaciones a un período de aislamiento social como el que estamos viviendo sería totalmente equivocado.

Los especialistas entienden que la medida y el concepto que se le dio fue necesaria, pero recalcan que “ni a nivel simbólico ni práctico son vacaciones (…), por eso, es importante tener rutinas entretenidas con los niños, confianza para hacer preguntas, que se sientan apoyados para evitar que el estrés del encierro aumente”, aseguró Nicolás Obreque, psicólogo de la Red MirAndes.

En cuanto al regreso a clases, aseveró que se considerará apoyo psicológico y psicopedagógico para los alumnos, buscando que se retome a la normalidad.

La vuelta a clases se debe establecer contención a los estudiantes, para que sociabilicen experiencias y así disminuir el impacto emocional de la pandemia. En cuanto al estudio, comentó que cada alumno debe hacerlo a su ritmo, pues saben que menos del 50% tiene acceso a Internet lo que implicará de todas formas una nivelación de contenidos.

Técnicas para no entrar en colapso:

La psicopedagoga, Francisca Obando, aconsejó a los padres no entrar en colapso ni estrés innecesario, pues sin querer repercutirá en el aprendizaje de los estudiantes.

Durante el aislamiento social recomendó armar rutinas de estudio, ojalá en las mañanas, con pequeños break entre asignaturas, no sobre cargarlos con dos o tres tareas a la vez, rutina que debe ser orientada y acompañada de un adulto, abordando de forma entretenida y lúdica los contenidos, sobre todo, con los más pequeños. No realizarlo de forma tan estricta, sino en equipo, aprovechando de usar la tecnología de forma positiva con videos o dibujos complementarios a las asignaturas.

“En las tardes, realizar actividades recreativas que desarrollen y potencien habilidades que puedan tener los niños, armar juegos con elementos reciclables, practicar algún instrumento, jardinear, leer, cocinar, realizar deporte en casa”, afirmó y agregó que se debe hacer trabajo motriz, evitando que la cuarentena sea sinónimo de sedentarismo.

El área socioemocional también es afectada. Por ello, es bueno realizar video llamadas con amigos y familiares, pues si a los adultos les cuesta estar en casa durante el aislamiento social, a los niños les cuesta el doble.